

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.

Pasado el mes de prueba que me prescribió el traumatólogo en mi última cita en el mes de Diciembre, según la cual tenía permiso para iniciar sesiones de no más de media hora, y a la vista de los muchos y buenos momentos que he tenido ocasión de vivir en este breve pero intenso periodo de tiempo, incluido el Ekiden del pasado día 4 de Febrero, hago un repaso de lo que ha sido más o menos este mes.
• He pasado por un mes en el que según como me fuera encontrando, podía hacer de tres a cuatro sesiones semanales de no más de 30 minutos.
• Con más miedo que vergüenza, y con no poca prudencia, comencé por sesiones de 20 minutos y menos. No haciendo más que 3 sesiones la primera semana.
• La segunda subí al escalón de la media hora e intenté hacer cuatro sesiones. Con eso ya no pude. Me mantuve en las 3 sesiones de 30 minutos y no me fue mal
• Entre la segunda y la tercera semana empecé a darle forma al sueño de participar en el Ekiden de San Sebastián de los Reyes – Maratón por relevos -, eligiendo uno de los relevos de 5 kilómetros.
• Creo que en la tercera semana, haciendo estas sesiones siempre sobre terreno blando – tierra -, desterrando por completo el asfalto, fue cuando empecé a soñar de verdad con ese Ekiden, y puse todas mis energías en prestar especial atención a la distancia del 5.000 que tendría que hacer.
• Tomándole el pulso a la distancia, empecé con cronos que rondaban entre 32 y 35 minutos… ¡¡¡Una barbaridad!!! Con eso no podía aspirar a nada en el Ekiden.
• La última prueba que hice, me dio un crono de 30 minutos exactos. Ni un segundo más, ni un segundo menos.
• Los rodajes sin distancia establecida me salían hasta entonces mejor de lo que esperaba, sin excesivo cansancio, sin molestias en el pie - que era lo que más me importaba -, con muy buenas sensaciones y siempre con ganas de hacer más.
• Se me quedaba corta la sesión de 30 minutos pero me mantuve prudente y con la cabeza fría como para no cometer excesos.
• Las dos últimas semanas me permití el lujo de rematar las sesiones con unos minutillos de series de 100 y 200 metros y con cambios de ritmo e incluso una sesión de “algo parecido”, pero nada más que parecido, al fartleck.
• Las buenas sensaciones y el optimismo crecieron dentro de mí a chorros.
• Desde el GGM se me animó a olvidarme de mi tiempo en ese 5.000 y de ir con ellos simplemente a disfrutar del día, del ambiente y de la carrera.
• Así lo hice. Tuve la oportunidad de vivir un día inolvidable. Un día de encuentros saludos y risas con todos los amigos conocidos del grupo de los Novatos, ahora llamados Novatopes, un reencuentro con las caras que más conozco del GGM –Gran Grupo de Moratalaz -, y con los que tantas ganas tenía de reencontrarme por fin.
• Un día ese, en el que aun siendo un día de Competición, lo de menos fue la competencia y en el que lo que más prevaleció fue la amistad y la cordialidad entre tantos y tantos amigos como somos los que compartimos esta bonita sana y “venenosa” afición.
• Hice mi relevo en el que tuve ocasión de pasar por una experiencia nueva para mí. Hasta entonces no sabía lo que era padecer el flato en mitad de una carrera. Jamás me había pasado. Hizo su aparición y me fastidió el último Kilómetro, llegando a plantearme la retirada. Por suerte se me pasó a tiempo teniendo la paciencia de aflojar el ritmo. En realidad es que no pude hacer otra cosa que casi andar bastantes metros. Eso no era ni un trote siquiera. El caso es que me repuse a tiempo de afrontar una última subida en la que la que me sentí llevado en volandas por los amigos que, vistiendo distintas camisetas, mezclados todos en un solo grito y unidos por algo tan diferente de lo que puede ser la rivalidad, me hicieron entrar en una recta final en la que ni el flato me impidió tener la sensación de tener alas en los pies. Me sentí volar…
• Entregado mi relevo al último compañero del equipo, y ya sentado en una silla tratando de recobrar el aliento, miré mi crono. 26:58. Aún no he podido contrastarlo oficialmente, pero me basta para sentirme muy, pero que muy contento con lo hecho.
Conclusión: Es momento de olvidar todo lo pasado y de empezar la segunda fase que me prescribió el traumatólogo. Es hora de mirar al frente y de quitarse los pocos miedos que queden aumentando las sesiones en duración e intensidad. Poco a poco, desde luego, pero constante y paulatinamente sí.
Esta, es una de esas veces en que uno tiene que gritar a pleno pulmón: ¡¡Ha merecido la pena la espera, todo lo malo por lo que he pasado, los muy malos momentos en ocasiones, el esfuerzo por superar las barreras y los obstáculos que en ocasiones he encontrado en el camino…!!
Porque es momento de olvidar, pasar página y abrir los ojos a nuevas expectativas y objetivos y reiniciar una nueva etapa en la que habrá que aprender de los errores cometidos.
Es hora de hablar de rodajes, entreno y planes y no de pruebas y de esperas. Ahora empieza este blog a ser aquello para lo que lo creé.
Saludos.

Quiero recordar aquí especialmente unas palabras dejadas por Emilio - conocido en los foros como Emilio Comunero -, y compañero mío del GGM - Gran Grupo de Moratalaz -, en el post de los Novatos, en www.carreraspopulares.com al día siguiente de la carrera...
Dicen mucho de lo que todos sentimos por este deporte y no pueden perderse en el aire. Aquí quedan:
Un verdadero placer compartir con gente como vosotros el dia de ayer. Las carreras lejos de ser un dia de competicicón puro y duro son un momento para saludar a viejos y nuevos amigos. Compartir esta afición que nos une y tanto nos gusta. Encantado de conoceros a muchos de vosotr@s (Syl.... ) y saludar a los viejos conocidos.
Por mi parte, dar de nuevo las gracias a Emilio, Kike, Barti, Caludio, Bicis y todos los miembros del GGM que allí estuvieron ese día, por recordarme una y otra vez que no hiciera otra cosa que salir a divertirme y a disfrutar de mi relevo sin preocuparme por nada más.
Gracias. Ni más ni menos que eso fue lo que hice.
Saludos

EN FORMA EN 2 MINUTOS
¿Es siempre saludable el ejercicio?
NO TE OXIDES… CON PERMISO DE LOS RADICALES LIBRES
Con los radicales libres no nos referimos a manifestantes fuera de control, no. Son partículas de carácter altamente oxidante que pueden llegar a alterar tus defensas y a causar problemas de salud. El ejercicio muy vigoroso precisa de un alto consumo de oxígeno y esto hace que se generen más radicales libres que si te hubieras quedado quietecito en tu casa viendo la tele… pero, ¿se pueden contrarrestar? Afortunadamente sí.
· El ejercicio intenso consume cantidades elevadas de antioxidantes, por eso conviene que refuerces la toma de suplementos e vitaminas como la C y la E, que tienen, entre otras, esta propiedad.
· Usa la licuadora. Los zumos naturales de frutas y hortalizas como el tomate son altamente antioxidantes, y el mejor momento para tomarlos es tanto antes como después de los entrenamientos. Hay estudios que demuestran que de este modo se reduce el estrés oxidativo generado por el ejercicio.
· Entrénate con progresión. La adaptación al ejercicio es una de las mejores maneras de luchar contra los radicales libres. Para ello hay que construir un nivel de fitness de modo gradual, dándole tiempo al cuerpo a adaptarse a las nuevas tareas cada vez. Saltos bruscos de intensidad y/o volumen son muy poco recomendables por dejarte expuesto a la acción oxidante de los radicales libres.
· Evita la contaminación. El aire sucio es el mejor amigo de los radicales libres. Si tienes que entrenar en exterior en una zona con humos, hazlo a primera hora de la mañana, lo más temprano posible.
· Los tejidos inflamados son fuente de radicales libres. Usar la técnica adecuada y calentar y enfriar siempre que hagas algún ejercicio hará que la inflamación del tejido tendinoso, muscular y articular sea mínima. En el caso de las sesiones más intensas no dudes en usar hielo o agua fría a continuación e incluso aplicar antiiflamatorios.
FUENTE: Diario gratuito: “20 minutos”. Sección “En forma en 20 minutos” – Con contenidos cedidos por “Sport Life”.

Hola, compañeros.
Espero no aburrir… pero quiero dejar aquí todo lo que llevo dentro desde el Sábado 4 de Febrero.
Quiero agradeceros los muchos ánimos recibidos y el impulso que me habéis metido en el cuerpo, teniéndoos como testigos de mi prueba de fuego tras la lesión que he arrastrado durante un año.
El Sábado 4 de Febrero de 2006 en San Sebastián de los Reyes…
Fue muy emocionante reencontrarme con la competición de nuevo y junto a los compañeros del GGM. Fue algo que tardaré en olvidar. La responsabilidad pera mí era mucha. El GGM es mucho GGM, y dar la cara por él es algo que muy pocos pueden decir que saben lo que es.
La jornada no pudo ser más completa si tenemos en cuenta que también tuvo su importancia el reencuentro con el Grupo de los Novatos, siempre tan entrañable, divertido y cariñoso.
¿Nervios? Yo hasta ahora, creía que no. En el momento de recoger el testigo de Barti no estaba nada nervioso. Sentía la responsabilidad de no defraudar, eso sí. Eran dos mis objetivos: No defraudarme a mí mismo y hacerlo lo mejor posible para no defraudaros a vosotros.
Os pusisteis tan machacones conmigo en que saliera a disfrutar, que lo
conseguisteis de pleno. Sobre todo salí a disfrutar. Y vaya que si lo hice.
Kike, me valió de mucho que me lo volvieras a recordar personalmente instantes antes de mi relevo. Me sonó muy bien. Era muy distinto que verlo por escrito en el foro.
Tomé mi testigo y salí a tomar aquella primera cuesta con más desparpajo
del que creí que pudiera tener. Al girar en la primera curva nada más salir, ahí estaba el mismísimo Micenas. Alentándome y extendiendo una mano para chocarla con la mía al paso... Emocionante y emotivo.
No me fallaron las piernas ni los nervios. Al menos de momento. Fui bastante tiempo a un ritmo que sabía que no era el mío, pero como veía que podía mantenerlo, no lo bajé.
Iba bien de fuerzas. "Lo mismo me llevo alguna que otra sorpresa" me dije a mí mismo pensando en quitarle a mi crono algún tiempo del que vengo haciendo desde que empecé a hermanarme con las zapatillas hace poco más de un mes.
A falta de poco más de un kilómetro para el final de mis 5 klm, me sobrevino
el maldito flato que casi me hace pararme del todo y sentarme a un lado del camino. De pronto.
Alguien de la organización de la carrera se me acercó para preguntarme qué tal me encontraba. Le expliqué lo que había y me aconsejó presionarme en el punto del dolor. Eso me alivió bastante. De inmediato descarté por completo la idea de abandonar y anduve a paso ligero más que corrí, durante unos metros. Cuando el dolor disminuyó, ya pude hacer algo más parecido a un trote. Me serviría para llegar a los arcos del relevo. Levanté la vista y los vi a lo lejos. “Puedo, puedo, puedo…” empecé a repetirme.
Entonces os encontré a vosotros, Claudio y Kike en le borde del camino. Apenas pude responder a vuestros ánimos. No podía hablar. No sé si había alguien más tampoco podía concentrar mucho la vista en lo que me rodeaba, pero veros a vosotros ahí tan cerca, me sirvió de mucho. Me sentí arropado.
Así me presenté en la última subida. Ahí llevaba la idea de que me quedaría clavado. Al poco de pisarla, empecé a oír las voces inconfundibles de de ese grupo humano formado por el Club 4 Pipas, el combinado de los Novatos y los GGM. Seguramente había alguien más que no acerté a ver.
Ahí no había equipos. Era un alegre conglomerado de amistad y de entusiasmo que sonaba a música celestial. Todos sus gritos eran uno sólo. Las piernas se me revitalizaron, el corazón se me aceleró y el dolor del abdomen también se esfumó. Ya no había flato. Me sentí como con alas, como cuando salí a hacer mi relevo. Ya no había flato. Ya no había cuesta. Cuando me quise dar cuenta estaba girando en la última curva.
Si aquella cuesta se me hizo llana gracias a aquellos gritos, la recta final se me hizo cuesta abajo. Seguía oyendo aquellas voces a mi espalda cuando empecé a ver a mi compañero de equipo Bicis que me estaba esperando. Para no meter la pata en el último momento, empecé a quitarme la banda bastantes metros antes de llegar a los arcos del relevo. Extendí el brazo con la banda en la mano y cubrí mis últimos metros. Pasé el relevo. Le hubiera querido desear suerte a Bicis, pero apenas podía hablar.
Una vez pasé mi relevo, salí por el lateral derecho. Qué grato fue encontrar una cara conocida allí. ¿Quién? Alguien de la Logia San Blas-Vicalvaro-Moratalaz, el mismísimo Grey. Amigo, qué bueno que estuvieras allí. Gracias.
Grey me ayudó a alcanzar una silla para quitarme el chip. Más que sentarme, me dejé caer. En ese momento el dolor del flato volvió a resurgir pero con menos intensidad.
Si lo pienso, es curioso el dato de que empezara y terminara la carrera con los dos miembros con los que compartí la primera reunión de la Logia San Blas-Vicalvaro-Moratalaz. ¿Será esto un buen augurio?
Cuando vi que ya estaba recuperado me levanté. Todo había pasado ya. Era momento de regresar al Campo Base con los compañeros de equipo y con los amigos que tanto me habían animado.
De camino, se me ocurrió mirar el crono. Me llevé la sorpresa de la que hablaba antes. Una de dos, o le faltaban metros a esos 5 klm, o mi crono me estaba mintiendo. Hasta ese momento, en el mejor entreno que había hecho, marqué unos 30:00 minutos redondos. Ahora, mi crono marcaba 26:58. ¿Qué había hecho? No creía lo que mis ojos veían. No creía poder hacer algo mejor que esos 30:00 tan pronto y menos en el Ekiden. No lo creía, pero ahí estaban.
Por eso deseaba ver mi tiempo oficial en la clasificación de la carrera para salir de dudas. Pero por lo que llevo visto, parece que el GGM 2 ni siquiera participó. No aparece en la clasificación por ningún sitio. ¿Tendré que dar por buenos esos 26:58? De momento los mantendré en cuarentena hasta que haga una nueva prueba sobre esa distancia.
Ahora creo que sé por dónde me pudo venir el flato. Además de por los nervios, pudo ser porque salí más rápido de lo que me parecía en realidad y porque hice un poco “el burro” en esos tres primeros kilómetros. Todo esto me lleva a pensar: ¿Qué tiempo habría hecho si el maldito flato no hubiera aparecido? Prefiero no pensarlo. Al menos ahora sé que puedo hacer algo mejor de lo que estoy haciendo. Sólo es cuestión de tiempo y de saber esperar.
Dos últimas consideraciones:
Primera: Ahora sí me siento GGM. Ahora sí que me siento útil al equipo que tanto me ha dado. Gracias amigos, sois geniales y espero daros más alegrías en el futuro.
Segunda: Gracias a vuestro apoyo y al incondicional optimismo que me ha venido de mil maneras desde todas partes, en todo este tiempo y por el hecho de haber participado en el Ekiden y el Ekiden que “parece” que me ha salido, mi orgullo de corredor y mi autoestima como candidato a miembro del GGM, ha subido bastantes enteros.
Gracias, gracias, gracias.
Y gracias de nuevo a toda esta entrañable familia de Novatos.
Y a los ánimos que tampoco me han faltado desde el otro lado del gran charco. Me refiero con esto, al grupo de atletas argentinos liderado por Rodolfo Guajardo.
Amig@s – y esto lo digo en general -, no tenéis la culpa de lo que me ha pasado hasta hoy, pero sí de lo que me pasa ahora... y desde hoy...
Gracias

Pasados unos días, pude comprobar cuál era mi marca oficial.
La que registraba mi crono, era de 26:58. Oficialmente es 27:06, que siendo inferior a mi mejor tiempo de 30:00 obtenido en la última prueba previa a la carrera, me hace pensar de nuevo en qué tiempo podría haber hecho de no ser por aquel maldito flato.
Pero bueno, eso son conjeturas. Lo doy por muy bueno, y a partir de él,a tomarlo como referencia y a seguir mejorando, que sé que todavía tengo mucho márgen de mejora y de aprendizaje.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/