


Recuerdo que en el colegio nos enseñaron que la energía no se destruye; se transforma. Si no es así, es algo parecido. Que mis profes de la infancia me perdonen. Otras cosas las recuerdo mejor: Palénquima, colénquima y esclerénquima. Son la distintas células que gestionan el crecimiento y desarrollo de una planta. La lista de los Reyes Godos tampoco fue mi fuerte. ¡Qué le vamos a hacer…!
Siguiendo con el tema de ayer, tengo que decir que algo parecido pasa con mi cabreo. No desaparece; se transforma. Y se transforma en decepción. Me siento muy decepcionado al ver el trato recibido por parte de unos y otros.
En pocas palabras, mi médico de cabecera viene a decirme que el hecho de que el pie esté inflamado y no pueda ponerme unos zapatos, no es motivo suficiente para que continúe de baja. Solución: que me ponga unos zapatos de un número más grande. Mis circunstancias laborales – en mi opinión - no le importan. Aquí lo importante es que Inspección no le siga dando caña. Eso se ve a la legua.
Teniendo en cuenta al menos que el dolor y los calambres persisten debajo de los dedos después de un cierto tiempo andando, me ha vuelto a remitir al Traumatólogo para que valore esta circunstancia y decida si se reafirma en darme el Alta Clínica. Caso de que no lo considere importante y se reafirme en ella, el Lunes de la semana que viene la médico de cabecera me dará el Alta Laboral. Veinticuatro horas después, estaré haciendo mis rondas y mis turnos como Dios me dé a entender.
En casa, todo esto nos parece tanto a mi mujer como a mí, de lo más surrealista y esperpéntico. ¡Como me gustaría saber la opinión de Francisco!
Todavía me cabe recurrir a un par de herramientas que están en mi mano y que estoy en mi derecho de utilizar. El Jueves, veo al Trauma. Si me vuelve a dar problemas, que presumo que sí, el Viernes podría ser yo el que fuera a hacer una visita a Inspección Médica. Esa es una de las cosas que podría hacer. La otra, termine esta historia bien o mal, - eso va a ser lo de menos -, pediré el cambio de médico de cabecera, que sé que es algo a lo que tengo derecho.
Y así están las cosas. Ahora mismo no puedo evitar sentirme como una pelota de ping-pong, que va de un lado al otro, según quien me rebote. ¿O tal vez sea yo una patata caliente para ambos?
¡Ah! Dicho sea de paso, me vio el pie. Pero de nuevo fue por iniciativa mía.
Autor: merak
Fecha: 07/02/2007 15:57.
Autor: Sylvie
Fecha: 07/02/2007 17:47.
Autor: irishman
Fecha: 07/02/2007 19:22.
Autor: elmorea
Fecha: 07/02/2007 20:11.
Autor: ag_ana
Fecha: 08/02/2007 01:24.
Autor: Pepemillas
Fecha: 08/02/2007 06:08.
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