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Pepemillas La Locomotora de Moratalaz

El corporativismo existe. Lo he comprobado.

<b><font size=4>El corporativismo existe. Lo he comprobado.</font></b>

Ya en el Marañón me pareció ver que ninguno se atrevía a tocar donde el Doctor X – vamos a llamarlo así -, había operado. Parece ser que se le tiene por una eminencia.
Si eso es lo que me pareció notar en el Hospital, luego tendría ocasión de confirmarlo en el Ambulatorio el Lunes.


Resulta que tal día voy por la mañana al Ambulatorio a mi médico de cabecera y me hace saber que el Doctor X ya no está. Ha desaparecido. No está disponible. No forma ya parte del cuadro de traumatología de la S.S. Parece ser que le han ofrecido otra cosa y ya no puedo contar con él. Por lo que parece, cuando le nombro parece que fuera el primo de Dios. Y no exagero.
Intenta que vaya a ver de nuevo al Traumatólogo al que no quiero ver ni en pintura y lo rechazo rotundamente de plano. Me busca un nuevo Traumatólogo que atiende por la tarde. Acepto.


Cuando le veo y le hago saber quién me operó, veo caras raras tanto en él como en la enfermera que tiene como ayudante. Le explico el problema, la enfermera me pide que me descalce para hacer una exploración, y al verme el pie no se cree que todo aquello venga por una operación de juanete. Se miran entre sí y si no dicen media docena de veces que “aquello se ha complicado”, no lo dicen ninguna.
“Esto se nos ha complicado”, “esto se nos ha complicado”… Me deja inquieto y al final termina por saltarme que es posible que los tornillos de Titanio que me implantaron, estén dando problemas de rechazo.


En seguida se me pasa por la cabeza que si es así, lo lógico será que tengan que abrir de nuevo para arreglar lo que haya que arreglar.
Total que la perspectiva de una nueva operación aparece en mi horizonte.
Este Traumatólogo dice que no puede hacer nada más y me remite a otro que es el nuevo jefe de Traumatología y que está en otro centro.
Vuelta a pedir nueva cita para este especialista. Ese es otro capítulo… Lo más pronto que me pueden dar cita para él – que también es cirujano y apenas tiene huecos para consultas -, es el 15 de Marzo. ¡¡¡El 15 de Marzo!!! Hago lo posible por que entiendan la situación y que sea antes. ¿Qué consigo? Consigo que en vez del 15 sea el 7. Aún esto me parece mucho. Voy a Atención al Paciente de nuevo. ¡Oh, milagro! En vez del 7 pasa a ser el 6… No lo acepto y me dicen que remitirán el informe a Dirección Médica. Me han llamado esta mañana. Resultado: la cita será el 5 de Marzo, parece que no se puede hacer más. Vale.


A mi hoy me duele el pie de mil infiernos. Creo que hoy terminaré yendo a Urgencias del Marañón a llorar otro poco a ver qué saco. Esto es insoportable. Los calmantes y antiinflamatorios no me hacen efecto. Lo único que lo hace es el hielo y los baños de agua caliente con sal gorda. Pero eso es momentáneo y sólo sirve para enmascarar algo que no desaparece.
En realidad debería de haber ido ayer, pero si el Ambulatorio estaba bajo mínimos de citas y de especialistas por el tema de las elecciones sindicales, imaginaros cómo no estaría el Hospital. Por eso preferí aguantar.
Así que hoy toca nuevo transtorno familiar con lo que supone que todos tengan que ajustar sus tareas a lo que yo necesito… Mi mujer dejando de asistir a sus clases y mis hijas comiendo solas.
Por esto es por lo que decía que me siento culpable. Y este sentimiento merece otro capítulo a parte, pero será en otro momento.

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2 comentarios

Pepemillas -

Sí Krismaran, eso es cierto, pero lo malo es que de rebote también lo están pagando quienes menos culpa tienen de esto, que son mis hijas y mi mujer.
En ocasiones tienen que soportar mi humor de perros.

Quiero pensar que pasar por todo esto tiene que tener un "por qué". Que tiene que ser por algo. Que tiene que servir para algo.

A veces me planteo si merecerá la pena mi cabezonería por seguir adelante con mi afición a costa de que los que me rodean tengan que aguantar sus consecuencias.

No sé, ya digo que estoy muy confuso.

Gracias, Krismaran. Otro abrazo para ti.
Aquí termina por hoy mi sesión de Internet. No aguanto estar sentado en la silla. Me voy a poner el pie en alto.

KRISMARAN -

La verdad Pepe es que no sé ni qué decirte, me parece todo de una injusticia y de una "chapucería" que clama al cielo.

Y por desgracia me temo que aquí nadie va a pagar por ello, bueno sí, por desgracia el que está pagando y con creces eres tú.

No hay derecho, no hay derecho, no hay derecho...

Un fuerte abrazo.
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