

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Partes de guerra de mi lesión.

Segunda prueba, realizada con éxito. Rotundo éxito diría yo…
El ejercicio ha consistido en 15 minutos de carrera continua sobre tierra. Sin medir distancias ni pulsaciones. Tan tranquilamente como tres días antes. Trote extracochinero, con el único fin de cubrir un tiempo establecido: 15 minutos.
Objetivo conseguido. Sensaciones, las mismas. Muy cómodo.
Cada vez me siento más seguro de mí mismo.
Sin abandonar la concentración en todo momento, observándome. Escuchando al cuerpo en ese diálogo que mantenemos los que tenemos esta afición, como dice ATENAS.
Sin embargo, aunque el objetivo no era medir distancias, cuando pasé por el mismo punto en que el otro día terminé, me di cuenta de que mis piernas me estaban engañando. Creía que iba al mismo paso pero no era cierto. Cubrí el mismo recorrido en 30 segundos menos. A partir de ahí, aflojé un poquito más si cabe.
De postre, un par de horas antes de las campanadas, me hice 12 Klm. en la estática en un punto de resistencia intermedio. Bien. Duchazo y a preparar las cosillas de la cena.
Hoy descanso. Mañana es posible que le dé a mis piernas la marcha que están pidiendo. Dependiendo de lo cansado que salga del trabajo – salgo a las 6:30 de la mañana -, puede ser que a ese mismo ritmo cochinero haga por primera vez los tres kilómetros de los que hablé para regresar a casa. De hecho, para “obligarme” un poquito, para motivarme, esta noche no me llevaré el coche.
Por supuesto, sin forzar nunca la máquina. En el momento que vea que algo no va, o que no puedo, cogeré el autobús y punto.
Seguiremos informando…
Mientras tanto... a seguir bien, y hacia delante. ¡¡¡Siempre hacia delante!!!
PD: Adiós, 2005. Me diste muchas penas y muchos sinsabores. Por lo menos te vas dejándome un regusto agradable en el paladar. Gracias a pesar de todo. También me has enseñado muchas cosas que espero aplicar en este 2006.

¡¡Sí!! ¡¡Lo hice!! ¡¡Ayer salí a trotar por primera vez desde hace un año.
La experiencia no ha podido ser más positiva. Indescriptible lo que sentí.
A las caminatas es algo a lo que estoy habituado. Incluso a caminatas muy, muy largas, pero lo de ayer, sabiendo en qué iba a terminar fue especial.
Además ir vestido para la ocasión, con el "uniforme de batalla", me puso la adrenalina por las nubes.
Lo hice como lo tenía planificado.
Ayer estaba nervioso, pero por otros temas. Conviene recordarlo. Hoy me siento el hombre más optimista y completo del mundo...
ASÍ ME FUE AYER...
Primeros 500 metros, a ritmo normal. Todo bien. ¡Faltaría más!
Media vuelta. 500 metros a paso ligero. Muy ligero. Mis gemelos, gritaban al final: "Estamos listos... Adelante..." Estaban a tono.
Y pensé para mí: "¡Adelante! ¡Siempre hacia delante...!"
Y me acordé de tantas cosas... Y de tantos de vosotros...
Sin la más mínima pausa... Ahí estaba mi primera zancada... Primera sensación de volver a cortar el aire con la cara... La excitación era increible.
Después de unas pocas zancadas me di cuenta de lo que estaba haciendo...
¡¡¡Estaba trotando de nuevo!!! Suavecito, muy suavecito... Muy despacio... Tentadoramente tranquilo...
Aunque sin pulsómetro, porque la ocasión no lo requería, estoy seguro de que en las primeras zancadas el pulso no se correspondía con el ritmo que llevaba. Antes de los 100 primeros metros, procuré tranquilizarme y centrarme en lo que estaba haciendo. Intenté controlar el paso no fuera a terminar esprintando como lo hice en la carrera del CSIC (¿TE ACUERDAS, SYLVIE)?
Una ligera presión en la rodilla de la pierna "mala" al principio fue todo lo que noté. Duró poco. El pie, en todo momento, de maravilla. La sensación de ir "arrastrando" la pierna afectada, no apareció en ningún momento. Sentí fuerza por igual en las dos piernas. No hace mucho esto no era así ni cuando practicaba el paso ligero.
Os imagináis lo que pasó cuando terminé los 500 metros previstos, ¿verdad?. Sí, mis piernas pedían más. Mi corazón pedía más, el pie también. Mi cabeza... mi cabeza cedió a la tentación.
Hice otros 500. Fabuloso. Me sentía flotar. ¡Cuántas cosas estaba dejando atrás con cada zancada! Cuántos sinsabores... frustraciones y comeduras de tarro...
Al mismo paso, muy despacito. Concentrado y disfrutando del paisaje. El frío era intenso, pero ya no lo sentía.
Terminé mi ración extra de 500 metros... y me sentía como una moto. Ni el más mínimo agobio ni falta de aire. No contaba con ello. Esperaba terminar
agotado. Estoy seguro de que lo que llevo hecho en la bici ha contribuido a que no sea así.
¡¡¡Fabuloso!!! ¡¡¡Fantástico!!! De regreso a casa, me sentía como un niño con zapatos nuevos. Acalorado, pero contento. Unos 25 minutos de ejercicio en total.
Sí, las piernas me seguían pidiendo más, pero esta vez la cordura de mi cabeza se impuso.
Ahora mismo me siento radiante. Eso sí, he dormido como un bendito.
¡¡Y qué sensación al meterme en la cama...!!
No siento agujetas ni nada parecido. Saldría...
No no lo voy a hacer. Ahora, a cumplir con lo pactado con mi cuerpo.
A esperar al menos tres días a ver qué pasa. A ver cómo responde el pie.
Así es como quería despedir el año. Así. Ni más ni menos.
Y no es poco. Os lo aseguro.
¡¡¡GRACIAS PINTER!!! Sé que lo dices en serio y de corazón.
Va por todos vosotros este mi primer trotecillo.
Que tengáis un buen día.

Pasan los días, las semanas... los meses...
LLegó Diciembre y casí sin darme cuenta, veré como también ha pasado...
No, las cuentas no me salen. Si acaso, la única cuenta atrás que me sale, es la que media entre hoy y el próximo Jueves 15 de este mes. Un nuevo ultimatum se cierne sobre mi cabeza.
Se me cayó el Sintrom y no hay forma de levantarlo. Con lo bien que lo llevaba, y... si el 15 no sube, habrá que tirar de Hospital.
Este es el resúmen de las últimas semanas... El índice, como ya he dicho algunas veces, debería de estar entre 2 y 3 puntos.
10 -11- 05 Índice 5,6 / Hasta este momento los controles eran mensuales. Aquí saltaron las alarmas. Índice peligroso. Alto riesgo.
14 -11 - 05 Índice 1,1 / Cuatro días después, el riesgo se fue al otro extremoAhora hay riesgo de formación de posibles trombos.
23 - 11- 05 Índice 1,5 / Mejora algo pero no lo suficiente.
30 - 11 - 05 Índice 1,4 / A pesar de aumentar la dosis, más de lo mismo.
07 - 11 - 05 Índice 1,4 / Esta semana, erre que erre.
15 - 11 - 05 Índice ¿¿?? / Sigo la dieta, el plan establecido, las instrucciones... Veremos lo que pasa a pesar de todo ello.
Hoy, estoy un poco "flojo". Lo confieso. Ni distraerme con el ordenador y mis cosillas me sirve. Tendré que buscar otro aliciente.
Es curioso, porque a pesar de todo, sigo siendo optimista. Intento visualizar en todo momento esa imagen del vaso medio lleno que pocas veces se ve cuando un vaso contiene agua a la mitad de su capacidad. No me sale dedir "está medio vacío". Es más habitual que diga que está "medio lleno". Alguien me dijo una vez que eso hablaba del optimismo de las personas.
Es cierto, normalmente intento pensar en lo que ya llevo recorrido con esta historia y no en lo que me pueda quedar para terminar con ella. Intento creer que me queda mucho menos de lo que ya llevo recorrido. Lo malo es que los plazos se cumplen y los objetivos que uno tenía previstos, pasan de largo.
Seguiremos informando. Permanezcan atentos a sus pantallas.
Adelante y siempre hacia delante... No queda otra...

Se me está preguntando mucho por mi pierna en los últimos días, y siempre es de agradecer tanto interés por vuestra parte. Por eso es que me apetecía volver por este Blog para contar algo sobre el tema. Hasta ahora, ocupado como he estado en construir páginas Web a diestro y siniestro, lo había ido dejando de lado. Pero creo que ya es momento de poneros al día.
Ayer por la tarde fui a una reunión para padres del colegio de mis hijas. Tema: Catequesis. El sacerdote que se encargó de conducir la charla dijo una frase que me impresionó:
¿De qué sirve ser optimista o desenvolverse en el día a día con optimismo si no se tiene a nadie con quien compartirlo? ¿De qué sirve incluso tener la capacidad de transmitir y contagiar ese optimismo ante las adversidades si no se tiene a quien hacerlo?
Puede parecer presuntuoso, pero os juro que creí que me estaba hablando a mí. Pues eso es lo que me pasa aquí. Que tengo la enorme suerte te teneros aquí y de conoceros a muchos de vosotros personalmente. Gracias a Dios, en casa tampoco me falta con quién compartir mi optimismo. Mi santa sabe bastante bien de mi carácter optimista. Su apoyo en todo momento, también contribuye a que mi optimismo funcione.
EN CUANTO AL SINTROM…
El tema es cómo me va. ¿no? Bueno pues, digamos que hay un poco de todo. A toro pasado, que no quise preocupar a nadie en su momento, diré que hace tres semanas me llevé un buen susto en el control del Sintrom. El nivel que tanto me costó alcanzar y mantener, se me fue de las manos. De estar entre 2 y 3 puntos… pasó a estar en 5,6. Alto riesgo según me dijeron.
El alma se me fue a los pies. No quise que se notara, pero hubo quien como en el caso del amigo merak, que se dio cuenta de que algo me pasaba. ¡¡Gracias, merak!! Menudo olfato el tuyo, compañero. Ya te lo dije.
Me dieron de plazo 72 horas para volver a nivelarlo. En caso de no conseguirlo, habría que tomar otras medidas. Ingreso hospitalario en otras palabras. Sin problemas. Lo conseguí, bajó a 1,5. Menos de lo que tenía que dar, pero el caso era salir de ese pico de los 5,6.
Ayer, nuevo control de Sintrom. Nuevo batacazo. Ahora lo tengo en 1 punto. Los controles vuelven a ser semanales en vez de mensuales. Hay que estrechar el cerco al pajolero este del Sintrom y seguirle de cerca.
Me estoy jugando el hecho de que en Febrero no me dejen abandonar la medicación. Es cuando terminaba el plazo de seis meses. Veremos. Si hay que seguirla, pues se sigue y ya está. Tampoco me va a afectar al crecimiento a estas alturas de mi vida. Es que… una vez más tengo que reírme… No puedo evitarlo.
El alto riesgo del que me hablaban, incluía hemorragias internas de todo tipo que podían presentarse por sorpresa en cualquier momento. Prefiero no entrar en detalles porque no es plan. Ahora el riesgo es el contrario. Cualquier coágulo tiene el terreno abonado para darme el susto que se le antoje. No quiero pensar que eso vaya a ser así.
Prefiero estar ocupado como lo estoy y no pensar en ello. Si lo hago, creo que ayudaré en buena medida a que eso pase y no me atrae la idea. Por eso era que tenía ya tantas ganas de volver al trabajo.
EN CUANTO AL PIE…
Llevo una semana más o menos bastante incómodo. El pie me transmite mensajes en Morse recordándome que sigue ahí para darme la lata todavía. Llevo unos días con la sensación de tenerlo “bloqueado”, se me hincha sin venir a cuento. Al menos no hay dolores. Eso lo agradezco.
La última semana ha sido de bastante meneo en le curro. Puede que eso haya tenido que ver. El cambio climático constante que tenemos puede que también tenga que ver con ello. No sé…
El caso es que yo sigo cuidándome no haciendo ninguna barbaridad. Mi ejercicio diario sigue en pie. Hago mis 12 a 15 kilómetros en la ciclostatic día sí día no, más o menos. A veces hago dos días de ciclostatic seguidos. Según como me encuentre. Unos 50 a 60 klm. semanales. También hago mis sesiones de aquarunning como las llama Plum. De vez en cuando algunos largos cuando me canso de caminar en el agua. Esto lo hago tres días a la semana. Ese es todo mi ejercicio. ¡¡Y qué gozada poder hacerlo!! Eso no es poco. El primer día que empecé a hacer algo de ejercicio, os juro que me sentí otro. Indescriptible.
Decidí suprimir en su día, en parte por consejo de Francisco – gracias por todo, Francisco -, y en parte por propia iniciativa lo de saltar a la comba. No me iba bien. Un ejercicio en exceso agresivo para el pie, el tobillo y la pierna en general. Hasta la rodilla se me resentía. Lo dejé. Aún hoy, pasado casi un mes desde que me dieron el alta en la Seguridad Social, sigo sin poder hacerlo. Tampoco lo intento mucho, pero sé que no puedo. La primera y última vez que lo hice, se me puso el pie como una bota a las pocas horas. Así durante un día. Fue un aviso.
Atención. que esto no lo había dicho hasta ahora. Tengo el alta de la S.S., pero no el alta hospitalaria. ¿Sorprende esto? Pues así es. Dicho de otra forma, si dependiera de mi traumatólogo, el doctor que me operó, aún estaría de baja. Tal vez lo ideal fuera eso, pero la vida real dicta otras cosas. Psicológicamente, necesitaba trabajar. Y aparte de eso, todos sabemos lo que se puede resentir la economía de un hogar cuando uno tiene que pasar por el trance de una baja prolongada. No me podía permitir más tiempo ese lujo. Han sido seis meses y medio…
¿Evolución? A estas alturas puedo hablar de que ya he recuperado bastante masa muscular del gemelo que se había quedado “seco”. Pero eso es todo. Fuerza, sigo sin haberla recuperado. Ya me voy dando cuenta de que eso tardará más en llegar. Tenso la pierna y aparentemente el gemelo se pone duro. Pero eso es todo. Para saltar por ejemplo, no me sirve.
Me he inventado un ejercicio que practico de vez en cuando. Hago caminatas prolongadas en las que alternativamente camino a paso ligero durante dos minutos. Lo tengo cronometrado. Me salen unos 140 – 145 pasos por minuto. A continuación camino durante un minuto a paso normal para recuperar. Pasado ese minuto vuelvo a repetir los dos minutos a paso ligero. Así durante media hora. El tono que cogen mis piernas me hace sentirme muy bien. A continuación hago ejercicios varios para fortalecer tanto el tobillo como el gemelo – caminar de puntillas, caminar de talón, etc. -.
Y así vamos… Despacito y quiero creer que con buena letra... Soñando con regresar, soñando con los circuitos que haré cuando pueda empezar a rodar… ¿En… Febrero? Quién sabe…
Soñando con el Medio Maratón de Fuenlabrada que en 2006 es justo el día de mi Santo. Esa podría ser mi primera carrera. Pero bastante antes de eso ya habría tenido que poder hacer algún 10.000 por lo menos. No sé, esos son mis cálculos. Otra cosa será lo que la realidad ponga en mi camino hasta entonces. Y ya estamos en Diciembre como quien dice… En Febrero se habrían cumplido diez meses desde la operación. Estoy casi seguro de que pretendo demasiado, por eso me gustaría saber la opinión de alguien más autorizado al respecto.
Soñando también con participar activamente con el GGM de una vez por todas en alguna competición. Puedo ser el miembro de ese grupo al que le cabe el “honor” de ser el más parado y el más inactivo que tienen. Un lastre, vamos. A ver cuando puedo corregir eso. Les echo de menos una barbaridad. Y eso que sólo salí a rodar con ellos un par de veces en el año que hace que les conozco. Eso, contando con la que me terminé de romper a finales de Diciembre del año pasado.
Ahora tengo calculados los 3 kilómetros que distan entre mi casa y mi trabajo. Los medí con el coche. ¿Podré hacerlos algún día? Espero que sí. Podría ser un comienzo.
¡¡¡ Siempre adelante ¡!! ¡¡¡ Pepemillas, siempre hacia delante ¡!!
Que nadie lo dude…
Luce hoy un día espléndido y brillante en Madrid. Sin embargo, yo me encuentro sombrío y espeso. Él y yo desentonamos hoy. ¿A qué se debe? (Pienso)
Recuerdo que una de las cosas que más me impresionaba al ir al Ambulatorio con mi mujer, en los primeros días en que pude empezar a salir a la calle después de la operación, era ver lo que hay frente al Ambulatorio de mi barrio. ¿Por qué? Porque frente al Ambulatorio de Moratalaz está el Polideportivo del mismo nombre. Y junto a él, separado por una zona ajardinada, está el terrible - al menos para mí -, tramo de asfalto en el que coinciden los kilómetros 5 y 13 del recorrido del Medio Maratón de Moratalaz.
Desde la distancia me contemplaba irónico y me parecía adivinar una sonrisa vengativa en su trazado. Poco antes de pasar por el quirófano, yo había conseguido domar esta fuerte subida en mis entrenos. Ya había conseguido doblegarla y conseguía pasar por allí con algo más de gloria que pena. Pocas semanas antes, en los entrenos para la Media, esta subida se me atragantaba y los términos se invertían: pasaba por allí con más pena que gloria.
Es cierto, en la sinuosidad de su perfil, me parecía ver una sonrisa socarrona de venganza. Parecía decirme: “mira dónde estabas y dónde estás ahora”. A mí, sólo me quedaba hacer una cosa, mirar cabizbajo la escayola que entonces arrastraba y dar la media vuelta con las muletas en ristre. De mis labios sólo salía una palabra: “Volveré”.
PARTE Nº3
SEMANA DEL 27 DE JUNIO AL 03 DE JULIO DE 2005
SEMANA 11 DE BAJA DESDE LA OPERACIÓN.
Del Lunes 27 de Junio al Viernes 01 de Junio.
Los días que completaron mi semanita con todos los gastos pagados en el Hospital, como yo la llamé en su momento. Una forma de darle un toque de humor a una situación que era totalmente nueva para mí y que no me terminaba de creer. Cuando me dijeron que tenía que quedarme ingresado, sentí que el mundo bajo mi pie sano desparecía por completo. “¿Pero qué es esto? ¿Que me tengo que quedar?” – dije, rebelde de mí -. “Si, te vas a tener que quedar aquí por unos días en observación porque te hemos detectado un trombo en el pulmón que hay que tratar en total reposo y con una medicación específica. No te asustes, lo hemos cogido a tiempo y habrá que eliminarlo y hacerte algunas pruebas para seguir su evolución.” – me dijo un enfermero. Así que, obediente de mí porque no me quedaba otra, me quedé ingresado y en seguida me trajeron mi primera cena de Hospital.
Lo primero que me hicieron fue ponerme oxígeno y extraerme una muestra de sangre, dejándome una vía puesta en el brazo, por la que luego me administrarían suero y los calmantes correspondientes.
Después de pasar todo el día haciéndome todo tipo de pruebas, desde análisis hasta radiografías, electrocardiogramas, una pasadita por el escáner, y más y más análisis, aquello ya era sólo un paso más de lo que me quedaba por pasar esa semana.
No puedo evitar acordarme de una extraña sensación de culpabilidad que me invadió en esas horas. Los trastornos que está causando en casa esta lesión ya tan prolongada y con tantos sobresaltos, no lo vi como algo justo para los que me rodean. Me hundí un poco y si no le pedí perdón a mi mujer unas veinte veces, no lo hice ninguna. Supongo que eso es natural. “¡Y ahora esto…!” – pensaba para mí.
La reacción de mi mujer cada vez que se lo decía era muy rotunda: colleja al canto. Un buen pescozón que me quitaba de forma inmediata por un rato esos pensamientos de culpabilidad. Pero es que pensar en cómo alteraba esto al ritmo de vida en casa, era algo que me dejaba muy mal cuerpo.
Y nada… a pasar mi primera noche de Hospital… A esas alturas y con los calmantes que ya llevaba en el cuerpo, la molestia del costado apenas era apreciable. Dormí como un bendito. ¡Y con ganas! La sensación de cansancio sí que seguía presente. A lo largo de la noche vinieron varias veces para tomarme la tensión y administrarme los antiinflamatorios o analgésicos. Esto era más o menos la rutina de cada noche. A lo largo del día igual. No me levantaba de la cama nada más que cuando venían a cambiarme las sábanas.
(Continuará…)
PARTE Nº2
SEMANA DEL 20 AL 26 DE JUNIO DE 2005
SEMANA 10 DE BAJA DESDE LA OPERACIÓN.
Lunes 20 de Junio.
Nada destacable.
Del Martes 21 al Jueves 23 de Junio.
Se acerca el día que le va a dar un nuevo giro a todo este ya prolongado proceso.
Informáticamente la semana no pudo empezar peor. Me quedé aislado del foro de los compañeros del foro de “carreraspopulares” al no poder colocar mis comentarios, ni poder opinar en ninguna pregunta. Durante tres o cuatro días contacté con unos y con otros por si alguno supiera de qué problema se trataba. No consigo obtener una respuesta que me satisfaga ni que dé solución al problema.
Viernes 24 de Junio.
No sé exactamente qué me pasa pero me siento fatigado y sin ganas de nada. Una extraña sensación de cansancio constante me persigue todo el día a pesar de no realizar ninguna actividad física que la pueda causar. A últimas horas de la tarde comienzo a sentir unas molestias en el costado derecho que poco a poco van creciendo en forma de un dolor agudo que me tener que buscar una postura que me permita estar cómodo, incluso estando sentado.
Pasadas unas horas y acercándose el momento de acostarme, las molestias desaparecieron igual que vinieron: sin avisar. Esa noche dormí de un tirón. Madrugué a la mañana sin tener claro si porque como en mí es costumbre, o por que hubo alguna causa como la molestia de la tarde anterior me llevó a despertarme. El caso es que no me levanté con malas sensaciones. Fui a la cocina, y me dispuse a desayunar… Lo que vino después… Lo que vino después ya es sabido por quienes hayan seguido mi evolución. Si alguien no lo ha leído, lo puede ver en Crónica de un buen susto..(Es el texto con el que comienzo esta serie de Partes de guerra.)
Comienzo una serie de "Partes de guerra" sobre la evolución de mi lesión que me había negado a escribir antes. Me parecía un pelín deprimente. Lo hago ahora, cuando ya llevo 3 meses en el dique seco...
PARTE Nº1
SEMANA DEL 13 AL 19 DE JUNIO DE 2005
SEMANA 9 DE BAJA DESDE LA OPERACIÓN.
Semana que resultó difícil de llevar, pero que por fin terminó
“Como ésta… –pensé-, después de una semana así, no puede haber otra peor…” Sin embargo, en este extraño vals que me ha tocado bailar, en el que lo habitual viene a ser dos pasitos para delante, y uno para atrás, ser optimista puede salir muy caro. ¡Qué poco me podía imaginar yo que esta semana iba a ser con mucho, peor que la anterior.
Uno, trata de pensar: “A partir de aquí, para arriba”. O… “Si con esto ya henos tocado fondo, ahora sólo queda tocar techo”
Hablemos de 13 al 19, para ir con orden, aunque sea muy de pasada. A las alturas que estamos, 29 de junio, ya no merece la pena entrar en detalles con ella.
13 de Junio. Buen regusto en la boca de lo bien que me lo pasé la víspera en la Carrera de Carabanchel. Por la carrera en sí como espectáculo, y por la tertulia posterior a la misma, que pude compartir con los amigos.
Aún estaba cansado y no pude escribir la crónica que no coloqué hasta dos días después.
El tobillo operado me estaba presionando demasiado y me quitaba las ganas de cualquier cosa. Hasta de leer o de escribir.
14 de Junio. Se cumplían exactamente dos meses de la operación.
Se suponía que me quedaban seis días para consumir la última prórroga concedida y poder comenzar de una vez la rehabilitación. Para que me dijeran una u otra cosa, debía de ir a la consulta el siguiente Lunes 20 de Junio. Pero ya ese mismo día 14 de Junio, decidí que no esperaría más para ir. Iría a la Consulta por mi cuenta y sin cita previa, al día siguiente. Si hasta ese momento, la inflamación no había cedido ni un poco, veía difícil que remitiera en la escasa semana de tiempo que quedaba…
15 de Junio. Miércoles. Acudí a la Consulta del traumatólogo por la mañana. Nada más verme el pie, al Doctor no le hizo falta oirme dar muchas explicaciones. En su cara vi que tampoco él esperaba verme en ese estado.
Inmediatamente, pasó a darme la nueva pauta a seguir: baños de contraste para el pie sin extremar las temperaturas ni del agua fría ni del agua caliente ni del agua fría. Esto consiste en introducir alternativamente el pie en sendos barreños, uno de agua fría y otro de agua caliente, durante cinco minutos es cada uno de ellos, no excediendo de un total de 20 a 25 minutos. Ponerme una media elástica compresiva de grado medio el máximo de tiempo que la pudiera soportar. Esto, para activar la circulación sanguínea en la zona afectada.
Según me explicó el Doctor, tanto los huesos, como los tejidos del pie, estaban reclamando un riego sanguíneo que no les llegaba.
Durante al menos un mes debía administrarme además Calcitum, un medicamento basado en una hormona de salmón que se toma en forma de inhalador. También debía tomar unas pastillas de calcio que son efervescentes. Una y otra cosa, se supone que contribuirían a mejorar la circulación en el pie y a fortalecer sus huesos y tejidos. “Suena bien. Vamos a verlo” – pensé-.
De momento con esta cita improvisada y adelantada, quedaba anulada la cita de una semana después. En principio, la nueva fecha para la siguiente cita, era el 4 de Julio. En caso de que la cosa fuera mejor, incluso se podría adelantar al 27 de Junio. Me conformé con que todo fuera medianamente bien y me quedé con la última fecha en mente. Si fuera mejor, bienvenido sería. Pero no quería contar con ello.
Por otra parte, tenía cita para la inspección médica de la mutua del trabajo ese mismo día, el 20 de Junio. Lo de este Doctor fue aún más rotundo. Más o menos se vino a apostar un café conmigo a que no me veía en condiciones antes del 18 de Agosto, que es para cuando me ha dado la siguiente cita. Ni que decir tiene lo mucho que me gustaría hacerle perder semejante apuesta. Pero a fecha de hoy, 15 de Julio, y con tanto tiempo por delante, empiezo a tener mis dudas.
Del Jueves 16 al Domingo 19 de Junio.
Nada que destacar.
El Sábado 25 de Junio, me encontraba en la cocina de casa desayunando. Solo. Había madrugado y mientras desayunaba, veía las noticias en la tele. Creo que ya me desperté con molestias. O a lo mejor las molestias fueron las que me despertaron. Ya el día antes las tuve pero no les hice mucho caso. El caso es que la cosa empezó a ir en aumento a mucha velocidad.
Pasé de sentir unos pinchazos, a sentir unas punzadas cada vez mas fuertes en el pecho y en el costado derechos. Noté cómo el dolor se extendía cada vez más. Me llegaba hasta la cintura y por arriba me dolía hasta el cuello. No encontraba la forma de sentarme en la silla de la cocina sin que me doliera. Me empezó a costar coger aire. No podía respirar sin que me doliera. Cualquier golpe de tos resultaba terrible. Me daba miedo toser.
No imaginé que era lo que era, pero otras cosas se me empezaron a pasar por la cabeza. Esos síntomas me hicieron pensar en cosas muy… feas. Cosas que prefiero no nombrar.
Como pude, me fui al dormitorio a avisar a Isabel,mi mujer. Casi no lo consigo. Apenas podía hablar. Del dolor que tenía, me dejé caer en la cama despertándola con sobresalto. Tumbado en la cama me dolía más aún. Eso, también me asustó más aún. Me levantó Isabel de la cama, yo no podía.
Como pude le expliqué, y en poco más de media hora estaba en el servicio de Urgencias del Hospital.
Radiografías, calmantes y más calmantes por vena y por vía oral, escáner, pruebas y más pruebas, para llegar a la conclusión de que un coágulo de sangre del tobillo se desprendió, no se diluyó bien y terminó alojándose en un pulmón obstruyendo algunas venas. Me quedé ingresado una semana con tratamiento de anticoagulantes, oxígeno y reposo absoluto en cama las 24 horas del día. Me dieron el alta por fin el día 1. Regresé a casa ya repuesto y ahora debo continuar con los anticoagulantes por 6 meses más.
Ya ha pasado todo, pero el susto lo sigo teniendo metido en el cuerpo. Porque sí amigos, el miedo es libre, y yo pasé mucho miedo.
Ahora a seguir adelante. Nuevas complicaciones. Ayer el trauma me dijo que hasta Agosto, no nos volvemos a ver con esperanzas de empezar una rehabilitación que no termina de llegar. Y ya vamos camino de los cuatro meses con esto.
Esto es lo que hay de momento...
Pepe.
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