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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

Un poema con los renglones torcidos

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Un poema con los renglones torcidos. Un Cristo. Un globo a punto de estallar. Una cosa. Una masa indefinida al final de la pierna. Y no sé qué más. No sé cómo o con qué más compararlo, pero eso es lo que era mi pie al terminar de trabajar el Domingo pasado por la mañana. Tal era su aspecto.


Y a juego con él, mi cara. Pocos eran los que me preguntaban al entrar por la mañana que me preguntaron cómo estaba. Con verme la cara ya tenían la respuesta dada.
Y el Sábado igual. Y el Viernes, y el Jueves, y el Miércoles, y... así todos los santos días hasta llegar al Sábado anterior en que por imperativo legal y facultativo empecé a trabajar. Pero aguanté como un jabato. Menudo soy yo para aguantar lo que sea… Excesivamente cabezón, tal vez.


Esto, si hubiera sido en día de diario hubiera sido más fácil de entender puesto que estés en el puesto que estés, no paras, pero el fin de semana no tiene sentido que el pie se pusiera así. Salvo para hacer las rondas - que ni siquiera hice, porque mi jefe no me dejó, que las hizo él por mí -, salvo eso, estás todo el día sentado. En mi caso la noche puesto que trabajé de noche.
Al amanecer, y aparecer el relevo de la mañana no tenía inflamado sólo el pie y el tobillo hasta una buena altura, sino que también tenía hinchada la pierna hasta la rodilla. Eso, y el color que presentaba el pie, me decidieron a ir a Urgencias del Gregorio Marañón.


Horas y horas de espera, con cambio de turno por medio incluido en que todo se pone patas arriba y nadie da pie con bola. Exploración del pie. El pie sudando y dándome cornadas constantes y cadenciosas. Nueva sesión de radiografías. Más horas de espera.
Al verlas, tampoco encuentran nada que sugiera infección alguna en el pie. Analítica competa de sangre para terminar de descartarla. Más horas de espera. No encuentran ni rastro de la infección al ver los resultados, pero me empiezan a sugerir una posible infección ósea. La verdad es que nada en todo esto me hace gracia, pero oír eso, menos.
Traducido a tiempo, esto fueron más de siete horas del Domingo que se escaparon como agua, con mi mujer conmigo y mis hijas solas en casa.


Poco, a medida que iba habiendo alguna novedad, se la hacía saber a mi mujer que estaba en la sala de espera, por medio de SMS.


Me hacen el informe y me remiten al Traumatólogo que me operó, haciendo especial hincapié en que me reciba él y no otro. Ese es otro capítulo de toda esta cadena de despropósitos. Ahora paso a explicarlo.

01/03/2007 19:28. Autor: Pepemillas. Enlace permanente. Tema: Historias de mi pie izquierdo No hay comentarios. Comentar.

El corporativismo existe. Lo he comprobado.

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Ya en el Marañón me pareció ver que ninguno se atrevía a tocar donde el Doctor X – vamos a llamarlo así -, había operado. Parece ser que se le tiene por una eminencia.
Si eso es lo que me pareció notar en el Hospital, luego tendría ocasión de confirmarlo en el Ambulatorio el Lunes.


Resulta que tal día voy por la mañana al Ambulatorio a mi médico de cabecera y me hace saber que el Doctor X ya no está. Ha desaparecido. No está disponible. No forma ya parte del cuadro de traumatología de la S.S. Parece ser que le han ofrecido otra cosa y ya no puedo contar con él. Por lo que parece, cuando le nombro parece que fuera el primo de Dios. Y no exagero.
Intenta que vaya a ver de nuevo al Traumatólogo al que no quiero ver ni en pintura y lo rechazo rotundamente de plano. Me busca un nuevo Traumatólogo que atiende por la tarde. Acepto.


Cuando le veo y le hago saber quién me operó, veo caras raras tanto en él como en la enfermera que tiene como ayudante. Le explico el problema, la enfermera me pide que me descalce para hacer una exploración, y al verme el pie no se cree que todo aquello venga por una operación de juanete. Se miran entre sí y si no dicen media docena de veces que “aquello se ha complicado”, no lo dicen ninguna.
“Esto se nos ha complicado”, “esto se nos ha complicado”… Me deja inquieto y al final termina por saltarme que es posible que los tornillos de Titanio que me implantaron, estén dando problemas de rechazo.


En seguida se me pasa por la cabeza que si es así, lo lógico será que tengan que abrir de nuevo para arreglar lo que haya que arreglar.
Total que la perspectiva de una nueva operación aparece en mi horizonte.
Este Traumatólogo dice que no puede hacer nada más y me remite a otro que es el nuevo jefe de Traumatología y que está en otro centro.
Vuelta a pedir nueva cita para este especialista. Ese es otro capítulo… Lo más pronto que me pueden dar cita para él – que también es cirujano y apenas tiene huecos para consultas -, es el 15 de Marzo. ¡¡¡El 15 de Marzo!!! Hago lo posible por que entiendan la situación y que sea antes. ¿Qué consigo? Consigo que en vez del 15 sea el 7. Aún esto me parece mucho. Voy a Atención al Paciente de nuevo. ¡Oh, milagro! En vez del 7 pasa a ser el 6… No lo acepto y me dicen que remitirán el informe a Dirección Médica. Me han llamado esta mañana. Resultado: la cita será el 5 de Marzo, parece que no se puede hacer más. Vale.


A mi hoy me duele el pie de mil infiernos. Creo que hoy terminaré yendo a Urgencias del Marañón a llorar otro poco a ver qué saco. Esto es insoportable. Los calmantes y antiinflamatorios no me hacen efecto. Lo único que lo hace es el hielo y los baños de agua caliente con sal gorda. Pero eso es momentáneo y sólo sirve para enmascarar algo que no desaparece.
En realidad debería de haber ido ayer, pero si el Ambulatorio estaba bajo mínimos de citas y de especialistas por el tema de las elecciones sindicales, imaginaros cómo no estaría el Hospital. Por eso preferí aguantar.
Así que hoy toca nuevo transtorno familiar con lo que supone que todos tengan que ajustar sus tareas a lo que yo necesito… Mi mujer dejando de asistir a sus clases y mis hijas comiendo solas.
Por esto es por lo que decía que me siento culpable. Y este sentimiento merece otro capítulo a parte, pero será en otro momento.

Díme por qué...

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Si es verdad que el tiempo todo lo cura...
díme por qué,
quererte sigue siendo una locura...
¡¡¡ Díme por qué !!!

Suma y sigue...

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Como me temía, terminé de nuevo en Urgencias. Era inevitable. Toda la lata que pueda dar para que alguien abra los ojos a lo que es evidente y pueda abreviar la espera hasta esa cita del día 5 es poca.
Nueva ración de dolor intenso y al Hospital que fuimos. Esta vez la estancia fue más breve. Tuve suerte: apenas dos horas.


El especialista que me vio esta vez, volvió a insistir en que “hay algo que no va” en la zona de los tornillos. Directamente y para atajar la posible infección, antes de tener que recurrir al bisturí, no se cortó en recetarme antibióticos. Es el primero que lo hace, cosa que le tengo que agradecer.


Hoy… hoy para no variar, me he levantado como yo digo “con el desayuno ya puesto”. Esto es que el pie estaba al levantarme como si ya llevara unas horas levantado. Hinchado y con dolor general bastante intenso.


Cuando corres un Maratón y ya has superado el temido mazo del treinta y tantos y llegas al cuarenta, te dices a ti mismo: Bueno, lo peor ya ha pasado. Ya sólo quedan poco más de dos kilómetros.
Pues esto es igual. Hoy es día 2. Ya sólo quedan 3 para el día 5. Puedo llegar.
Y así lo tengo que ver. ¿Qué otra me queda?
Mientras, sobrellevo mis nervios y dándome cuenta de que los que me rodean a veces me tienen que aguantar cosas que no son de recibo. Casi siempre de mal humor y saltando a la mínima. Eso no está bien. Nada bien. Procuro apaciguarme y tengo que hacerlo aún más y mejor. Siempre me termino diciendo que no debo volver a hacerlo. Pero lo vuelvo a hacer.


Esto es lo que me hace pensar en cierta culpabilidad.
Me siento culpable de lo que estoy haciendo pasar a los que me rodean. Y no es justo.


Es todo tan contradictorio...

Anécdota amarga

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Se me pasó comentar que la última vez que pasé por el despacho de Atención al Paciente, quien me atendió, al comentarle lo de los tornillos, dijo:
- ¿Tornillos? No hombre, tornillos no puede ser que haya. En una operación de juanete no se implantan tornillos.
Esto, como si yo estuviera confundido o no supiera de lo que estaba hablando.
- ¿No? – pregunté yo. Cogí mi radiografía y se la mostré -. ¿ Y esto qué es?
- ¡¡ Ah, pues es verdad, hay tornillos !!
Pues eso, como San Mateo, si no lo veo no lo creo…
Mi juanete sí tiene tornillos. Así es de rarito el pobre. ¡Qué le vamos a hacer!

Aquellos polvos, trajeron estos lodos

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O lo que es lo mismo, como era previsible, se cumplió la máxima de que mal acaba lo que mal empieza.


Definitivamente tengo que volver a pasar por quirófano. Esto, con todo lo que va a suponer en casa para todos una nueva modificación de planes. Amén del consiguiente perjuicio laboral que me supone.
No es por nada, pero era lógico. Se veía venir.
La infección en la zona de los tornillos de titanio que me implantaron es considerable y al nuevo Traumatólogo que me vio ayer le bastó echar un ligero vistazo para darse cuenta de la importancia del asunto. No pude por menos que felicitarle además de darle las gracias por terminar de una vez con el sufrimiento que llevo a cuestas desde hace meses.


Y es que si quiero ver un lado positivo de todo esto, es ese. Porque de todo hay que saber ver el lado positivo. Y el de esto es que por fin alguien va a poner las cosas en su sitio. Siento un coraje y una impotencia tremendas por no haber sido escuchado y creer que me quejaba de vicio. Llegado el momento me resarciré de ello sin dudarlo.


Más tarde, cuando todo haya terminado, seré yo quien ponga unas cuantas cosas en su sitio también. Ahora lo que importa es que en breve volveré a pasar el mal trago del quirófano, pero las cosas como son: ¡¡¡ Bienvenido sea !!!


Tengo un pie que da grima verlo. No he querido ser desagradable hasta ahora poniendo fotos que echarían para atrás a cualquiera, pero de verdad que es digno de ser visto para hacerse una idea de por lo que estoy pasando.
Tranquilos, porque tampoco lo voy a hacer. Además, tampoco son muchas las fotos que he hecho del proceso. No es algo que quiera recordar más adelante. Al contrario. Quiero olvidarlo cuanto antes.
Sí, tengo ganas de que todo esto termine para poder seguir adelante…


No quisiera que a nadie le pasara lo que a mí me ha pasado, pero le aconsejo a todo el mundo que si alguna vez se ve en una situación parecida, que no dude en mover todos los hilos que sea menester. Ser pesados al máximo. Id a donde haga falta llegar. A algunos les cuesta escuchar, pero al final no tienen más remedio que hacerlo.
Ese es mi consejo.


¡¡¡ Siempre hacia delante !!!

06/03/2007 09:56. Autor: Pepemillas. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Y aún no está todo el pescado vendido

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Así es. Quien piense que esto está terminado, se equivoca de medio a medio.


Esto puedo no ser más que el principio de otra dura pelea. El Traumatólogo me dejó bien claro que esto hay que atajarlo cuanto antes. Bien, pues ojo al dato: habiéndome puesto en el volante como preferente para que la operación sea en una fecha lo más cercana posible, estando a la fecha en que estamos, me han dado como fecha más próxima para hacerme las pruebas del estudio preanestésico… ¡¡¡ el 30 de Marzo !!!


Que está de más decir que no pienso esperar cuatro semanas para que una vez hechas las pruebas, para saber cuándo se decidirán a meterme en quirófano. Lo mismo son otras dos o tres semanas más, vaya usted a saber. ¡¡¡ Vamos !!! ¡¡¡ Ni en sueños !!!


De modo que… ¡¡¡ A por ellos !!! Voy a ser el paciente más impaciente que haya pasado este trimestre por “Atención al Paciente”. Como digo, toda la lata que se les pueda dar para que espabilen, es poca. ¡¡ Vuelta a regatear !! A quien se le cuente...


Seguiremos informando…

06/03/2007 10:22. Autor: Pepemillas. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

De bien nacido es ser agradecido

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Parece que últimamente lo mío es iniciar los artículos con refranes, pero en esta ocasión es más necesario que ninguna.


Me llevé una grata sorpresa el otro día al encontraros aquí a tantos con vuestras palabras de ánimo. Fortifican mucho la moral de uno en momentos bajos. Y la verdad, confieso que yo he pasado por uno. Pero pequeñito. Ya está ya ha pasado. Es que tanta pelea agota y esta gente me ha hecho pelear mucho.


Los asuntos médicos me han restado tiempo estos días, pero también las fuerzas me han flaqueado y por eso me aparté un poco de todo.


Lo que lamento es no haber tenido fuerzas para contestar a todos y cada uno de los mensajes en sui momento que hubiera sido lo adecuado.
Sé que tal vez es mucho pedir pero os ruego me disculpéis.
Tampoco está uno acostumbrado a recibir tantas visitas de golpe, caramba.


Repito: Muchas, pero muchas gracias a todos.

El que no llora no mama

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Y seguimos con los refranes para no perder la comba…


Dije el otro día que no todo estaba ganado aún. Que tenía que hacer por recortar mi condena de esperar hasta el 30 de Marzo lo más posible. Bueno, pues lo conseguí. Me puse cabezón yendo de un lado a otro y llamando aquí y allí. Y conseguí lo que quería.


Mañana Martes me hacen la analítica y el electro. El Jueves me tengo la cita de preanestesia. Calculo que a lo sumo en unos 10 días ya se ocupará de mí el matarife. No está mal, pero eso sí, he tenido que llorar un poco. La cosa me ha costado un par de asaltos, pero por una vez han entrado en razón sin esforzarse mucho.


Lo dicho: el que no llora no mama.

Una de cal y otra de arena…

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Analítica y Electrocardiograma, el Martes pasado. Esa es la de cal.
Estudio preanestésico, ayer. Esa ha sido la de arena. Pero con ración doble además.


Doble ración porque doble ha sido el fiasco. ¿Cuándo aprenderán los médicos a informar de los pormenores de una dolencia y su remedio? ¿Cuándo aprenderán a decir las cosas de un tirón y no a cuentagotas? ¿Qué pretenden? ¿Ahorrar sufrimiento?
¿Es justo que ayer mismo me entere por un anestesista de lo que me espera?


Uno procura estar mentalizado para lo que le espera. Se esfuerza, lucha y a veces, hasta lo consigue. Pero lo de ayer fue demasiado.


Al grano: que no es una operación la que me espera, sino dos. El currículo quirúrgico de mi pie gana caché. Con estas, serán cuatro operaciones en el mismo pie en menos de dos años. Increíble. Pero cierto. Resulta que en el caso de estas infecciones, la primera es para extraer lo que está mal y limpiar la zona afectada. Pero luego, hay que restituir lo que se ha quitado. Y esto, no se hace en la misma intervención.


Para semejante chaparrón no estaba preparado. Consecuencia de ello es que ayer pasara el resto del día bastante “arrugado”. Esto, a parte de que no me sonara nada bien lo de “limpiar” la zona afectada. Alguien con experiencia en el tema ha hecho llegar a mis oídos algo que preferiría no haber oído nunca y eso me inquieta.


En fin, que ayer doble de arena, porque eso por un lado. Y por otro, que me vuelven a hablar de un plazo de un mes para la intervención. Parece que me ponen el bombón el los labios y cuando lo voy a morder me lo alejan. ¿Tendré que mover ficha de nuevo para que le den a esto otro empujón? He perdido ya la cuenta de las preguntas que me hago. Son tantas…

Algo de matemáticas

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Nunca fueron mi fuerte. Tormento fueron en su día cuyos
malos recuerdos aún reverberan en mi mente.


Aún reconociéndolo, creo que hasta cierto punto controlo
lo necesario para hacer algunos cálculos. Y aún así, termino
dudando si lo mío será crónico y no soy capaz de ver lo
que en apariencia es evidente.


Vamos a hacer un ejercicio a ver si somos capaces de sacar
algo en claro... Ni caramelos, ni manzanas: la vida real. Al
menos la que a mí me toca vivir.


Planteo:
El día 15 de Marzo se pone en marcha mi papeleo para la
operación del pie, y entro en la lista de espera. Consulto la
lista de espera y me dice que tengo por delante a 196

pacientes - pacientes tan impacientes como yo, eso seguro,

pero pacientes al fin y al cabo -, y asegura que la media
de espera está en 21 días hábiles.
Eso lo lleva diciendo desde el día 15 siendo entonces 270 los
pacientes que tenía delante.


Sabiendo que van a una media de 7 pacientes por día - lo
tengo comprobado -, creo que tendría que dividir los 196
pacientes que tengo por delante, entre 7. Eso me da 28,
y que yo sepa 28 no es igual a 21.
Bien, traslado esa cifra al calendario, la paso a días hábiles
y me sale que, teniendo suerte y si no hay un cataclismo,
me operarían... ¡¡¡ el 3 de Junio !!!


Lo "gracioso" es que cuando hice la cuenta de esos 21 días
el 15 de Marzo, me salía como fecha probable de la operación
el 12 de Abril. Desde el 15 de Marzo han transcurrido
9 días hábiles y resulta que la operación se ha alejado casi
dos semanas.


Me parece que no son sólo las matemáticas lo que se me dan
mal. Va a ser la física también. ¡A ver si ahora va a resultar
que la distancia más corta entre dos puntos no va a ser la
línea recta! Cuántos más días pasan, más lejos está la fecha
de mi intervención. ¿Esto cómo se come? ¿Con qué fórmula
matematica se calcula esto?


Se me ocurre una: A - B no es igual a C, es igual a C más IVA. ¿?

Nada es blanco, nada es negro

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A esa conclusión me he obligado a llegar una vez más a mí mismo.


En la vida, nada es blanco, nada es negro, todo es gris con sus diferentes matices.
La actitud que estoy teniendo con el tema de mi pie no es nada positiva y me lo recrimino sin cortapisas.


Siempre he dicho que hay cosas peores que la mía y me avergüenza estar día si día no con lo mismo. Así no se adelanta nada. Ya está hecho cuanto podía hacer. He presentado la pertinente reclamación firmada y sellada. Con que sirva para que no se cometan los mismos errores con otros, que se han cometido conmigo me daré por contento.


He arañado una semana al calendario restante hasta que me operen, ¿qué más puedo pedir ya? Cuando tenga que ser, que sea. Por eso me he prometido a mí mismo no volver a hablar de esto hasta que tenga que decir: “Señores, la semana que viene me operan”. A ver si lo consigo.


Me he dado cuenta – y me da mucha rabia -, de que me estoy perdiendo muchas cosas por culpa de esta actitud. Todo por leer ayer cuatro frases en diferentes Bitácotas que me impactaron positivamente. Transcribo y detallo:


En “Mi pequeño rincón” de Anita, "El tiempo hermoso y el mal tiempo, están dentro de nosotros, no fuera"... - Ling Yu Tang – Sin comentarios.
En el “A bambar que son dos días” de Sylvie, una frase del amigo nekerun:“El optimismo no es garantía de nada, quizá solo indica unas enormes ganas de vivir". Si es suya o tomada no lo sé, pero la tomo como suya. Sin comentarios.
En “Un lugar llamado Esparta” de Tetovic, en su cabecera: “El dolor es pasajero - El orgullo es para siempre”.
Y en otro lugar de la inmensa red: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”. - Immanuel Kant –


Yo soy fuerte, lo sé. Por eso me sorprende estar como estoy mentalmente. Encontrar estas cosas es bueno. Aprenderé a tomar el camino de la paciencia, pero porque soy fuerte y positivo y no débil y abatido. A mí no me abate ni esto.
Y cuando todo termine y vuelva a correr mis primeros cien metros, me sentiré orgulloso de haber vencido a esto y al dolor.


Las lecturas de estos Blogs, fueron muy positivas para mí ayer. Sus enlaces están en el índice de la derecha para quien quiera conocerlos. Los recomiendo.


A TODOS, gracias por estar siempre ahí.
Abrazos.



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